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Limpieza Facial

¿Por qué debo realizarme una limpieza facial?

Es importante tener en cuenta que la piel de nuestra cara es bastante delicada, y la tenemos expuesta no sólo a los rayos del sol sino también a todas las impurezas que hay en el medio ambiente.

Por esta razón la limpieza facial no importa si es casera o en una estética, es vital para la salud de nuestra piel.

¿Cómo saber si necesito una limpieza en mi cara?

Lo primero que debes hacer es determinar tu tipo de piel, de esta manera sabrás la periodicidad con que deberás realizarte una buena limpieza facial.

Un ejemplo son las personas que tienen piel grasa, ellos tienden a tener mayor aparición de puntos negros en su rostro, así que deberían realizarse una limpieza facial por lo menos una vez por semana, para así regular su piel, y ya luego podrán realizarla cada 15 días.

Hay otros tipos de piel que requieren una limpieza facial mensual, ya que no tienden a acumular tantas impurezas.

Nota de Interés:

La limpieza facial NO es un tratamiento preventivo ni alternativo contra el acné, y además es un complemento para las rutinas diarias de cuidado facial.

¿Cómo se debe realizar una limpieza facial casera?

A continuación, les contaremos como es el paso a paso de una limpieza facial hecha en casa.

Paso 1:

Lavar tu cara con agua y un producto neutralice tu ph, puede ser jabón o gel, y debe ser especial para tu tipo de piel.

Recomendamos lavar tu piel con agua fría, ya que de esta manera la circulación de la sangre es estimulada y beneficia su aspecto.

Paso 2:

Para poder acceder una limpieza facial eficiente, es necesario abrir los poros y para esto recomendamos dos cosas.

Masajear tu rostro y cuello con los dedos, de esta manera no sólo relajas los músculos, también se estimula la producción de colágeno y lo mejor ayuda a abrir los poros.

Luego podrás poner con mucho cuidado tu cara cerca al vapor del agua, durante 15 minutos máximo, trata de cubrir tu cara y el recipiente con una toalla. Debes estar a una distancia mínima de 35 centímetros para evitar quemaduras.

Paso 3:

Cuando los poros se encuentren ya abiertos, es necesario realizar una adecuada exfoliación, este producto debe ser de gránulos suaves que no rayen la piel.

El exfoliante debe aplicarse en toda la cara y el cuello, por medio de masajes sutiles.

Este paso es muy importante, ya que la exfoliación permite eliminar toxinas y células muertas ubicadas en nuestros poros.

Paso 4:

Para lograr este paso con éxito, es necesario que los poros estén realmente abiertos.

Aquí se procederá a extraer los puntos negros, que comúnmente se localizan en la nariz y debajo de los ojos.

Para la extracción es necesario tener las manos muy limpias ya que necesitarás las yemas de los dedos para sacar los puntos negros.

No debes realizar este proceso con tus uñas ya que podrías lastimar mucho tu piel, dejando incluso cicatrices.

Tampoco debes realizar la extracción en zonas con aparición de acné, el brote se empeorará.

Paso 5:

Es normal que al terminar la extracción la piel quede algo roja y sensible, por esta razón necesitarás de la aplicación de un producto que la alivie.

Recomendamos una mascarilla especial para tu tipo de piel que tenga algún componente calmante y desinflamante.

La aplicación de la mascarilla puede realizarse con masajes que ayuden a relajarte y paralelamente ayude a que los poros se vayan cerrando.

Después de 15 o 20 minutos, enjuaga tu cara con abundante agua.

Paso 6:

Es muy importante aplicar sobre tu cara un producto hidrante, ya sea una crema de día o de noche, o un serum que permita alimentar tu piel, después de este proceso.

Dra. Johanna Hernández